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LAS COSAS CLARAS Y EL CHOCOLATE ESPESO

choco3Cuando desde América, el monje español fray Aguilar envió las primeras muestras de la planta de cacao a sus colegas de congregación al Monasterio de Piedra, para que la dieran a conocer, al principio no gustó, a causa de su sabor amargo, por lo que fue utilizado exclusivamente con fines medicinales.

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Fue entonces que a unas monjas del convento de Oaxaca se les ocurrió agregarle azúcar al preparado de cacao, con lo que el nuevo producto causó furor, primero en España y luego en toda Europa.

En esos tiempos, mientras la Iglesia se debatía sobre si esa bebida rompía o no el ayuno de pascua, el pueblo discutía acerca de cuál era la mejor forma de tomarlo: espeso o claro.

Para algunos, el chocolate se debía beber muy cargado de cacao, por lo que preferían el chocolate espeso, o sea, “a la española”; para otros, el gusto se inclinaba por la forma “a la francesa”, esto es, más claro y diluido en leche.

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Los ganadores, finalmente, fueron los que se inclinaron por el chocolate cargado, por lo que la expresión las cosas claras y chocolate espeso se popularizó en el sentido de llamar a las cosas por su nombre. Entre nosotros, circulaba hace algunos años la variante las “cuentas” claras y el chocolate espeso, usada en relación con las deudas (sobre todo de dinero) que suelen mantener las personas.choco1

NO SABER NI JOTA

jotaEspecialmente en décadas anteriores, era muy común que alguien nos dijera ante una muestra de ignorancia, “no sabes ni jota”, lo cual significa, simple y llanamente, que no sabemos o no conocemos lo esencial de algún tema, o sea, un verdadero ignorante.

¿Pero qué tiene la letra jota, que la hace digna de aparecer en esta frase hecha? ¿por qué no decir: no sabes ni “M” o no sabes ni “Z”?

Resulta que este modismo alude a la letra jota y a sus antecesoras, la ‘iod’ hebrea y la ‘iota’ griega, según nos lo cuenta el lingüista García Blanco en su obra Filosofía Vulgar.

jota2Sí, porque la “iod” hebrea, era la letra más pequeña de las 22 que usaban aquellos idiomas; además, en hebreo era el principio o el primer trazo de toda letra, como puede verse en cualquier diccionario o gramática de aquellas lenguas: la jota española o castellana (que es la iota griega en cuanto al nombre, y ésta es la iod hebrea).

O sea que decir, “no sabe ni jota”, equivale a decir no conoce ni la más pequeña letra, no sabe hacer el primer perfil o trazo de ninguna letra pequeña ¡es un ignorante!

Bueno, ahora ya lo sabemos, así que a estudiar el abecedario…

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