Juan de Dios Concha

El Impuesto Rosa, el sobreprecio de ser Mujer

Por Juan de Dios Concha

Desde tiempos inmemorables, la mujer ha sido vista –y tratada- como un ser imperfecto, de segunda, inspiradora de pecado y relegada a faenas que, de manera despreciable, acuñaron como “propias de su sexo”.

Y aun cuando paso a paso ellas se han ganado su espacio y reconocimiento, parece que se cierne en la atmósfera una especie de revancha de la industria y la mercantilización de sus productos, jugándoles chueco, a tal grado de que, literalmente “sale caro ser mujer”.

Desde que venimos a este mundo, ya sabemos el código en los productos: el azul para ellos y el rosa para ellas. Pero esa no es la única diferencia, la mayor y deleznable disparidad está en el costo.

De acuerdo al Departamento de Asuntos del Consumidor de la ciudad de Nueva York (DCA por sus siglas en inglés), en su estudio de 2015 “From Cradle to Cane: The Cost of Being a Female Consumer”, indica:“ …los juguetes para niña son 7 % más caros que los de niño y la ropa infantil es 4% más cara si es para niña”. [1]

Según el estudio, las mujeres pagan 7 % más que los hombres por accesorios como bolsos y relojes, 8 % más por ropa y 13% más por cuidado personal como desodorantes.

Aunque es probable que algunos productos pudieran elevar su costo cuando se dirigen al mercado femenino por razones reales de producción, la verdad es que se advierte una disparidad generalizada por el solo hecho de cambiar detalles meramente de apariencia, como el color (de azul a rosa, por ejemplo).

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI, para 2017, el 42.7 % de la población mexicana femenina era económicamente activa, mientras que este rubro para los hombres, correspondía al 77.6 %.[2]

Pero además de las diferencias en las oportunidades de empleo, la encuesta señala que el salario real de los hombres con respecto a la de las mujeres presenta diferencias sustanciales y se ha mantenido así en los últimos años: en 2014 la diferencia rondaba los 680 pesos, para volver a aumentar en 2015 y llegar, en 2016, a 1,007 pesos. Para 2017 la diferencia se redujo a 917 pesos. Pero, en general, es notoria la discriminación salarial en México, la cual indica claramente que las mujeres reciben un menor salario que los hombres, en el mismo puesto de trabajo, tomando en cuenta el nivel de escolaridad y el promedio de ingreso por hora trabajada.

El Impuesto Rosa en la Higiene y Salud femeninas

Otro aspecto desafortunado en este tema del impuesto rosa, es el que se refiere al derecho a la salud de las mujeres.

En un reciente artículo de The New York Times titulado “Adiós, Impuesto al Tampón (al menos para algunos)”, la periodista libanesa Maya Salam, especializada en temas de género, nos recuerda que los tampones y las toallas femeninas son elementos indispensables que la mitad de la población debe adquirir una docena de veces al año durante aproximadamente 40 años de su vida. No son opcionales, afirma, y señala que es un punto que los legisladores de los Estados Unidos están empezando a reconocer.[3]

Y es que, a principios del mes de noviembre del año pasado, Nevada se unió a otros nueve estados de la Unión Americana para eliminar el llamado impuesto a los tampones, liberando así a los consumidores al pago de un impuesto del 6.85 % al adquirir estos productos. La mayoría de los artículos de higiene están sujetos a impuestos según las leyes estatales (desodorantes y jabones, por ejemplo), pero, a diferencia de esta mercancía, los tampones se consideran médicamente necesarios.

En Reino Unido, por ejemplo, el impuesto sobre estos productos higiénicos era de un 17.5 % hasta que, en el año 2000, la parlamentaria laborista Dawn Primarolo logró reducirlo al 5 %. El gobierno se comprometió en alertar a la Comisión Europea, quien tiene la última palabra en materia del IVA, sobre la posibilidad de exención total con respecto los productos de higiene menstrual.

Otro caso digno de mención es Kenia, que en el año 2011 eliminó el impuesto sobre los productos menstruales, para reducir costos y estimular el mercado para las toallas sanitarias.

Por su parte, Canadá decidió dejar de aplicar el equivalente del IVA a los productos de higiene femenina en 2015.

En el caso de Francia, los diputados aprobaron reducir el impuesto sobre del IVA, que era del 20 %, para ubicarlo en un 5.5 % a los productos de higiene femenina, la llamada “tasa tampón“.

En México, las cosas se mueven de otra manera. La senadora Angélica de la Peña propuso en 2016 que el Servicio de Administración Tributaria redujera o desgravara el impuesto al valor agregado que se paga por los productos de higiene menstrual, esto es, toallas sanitarias y tampones, en virtud de ser productos de primera necesidad.

Si consideramos que la vida fértil de una mujer promedio es de casi cuatro décadas, su ciclo mensual durará 28 días, con cinco días de menstruación, y tomando en cuenta la recomendación de usar una toalla o tampón cada cuatro horas durante el ciclo menstrual, tenemos que, al mes, una mujer utilizará aproximadamente 30 unidades; el cálculo para un año es de 360 toallas o tampones. Esto significa que una mujer a los 50 años que comenzó su ciclo a los 13, habrá utilizado 13 mil 320 toallas femeninas o tampones durante su vida fértil, con un costo promedio de 2.00 pesos por unidad, lo cual representa un importe de 26 mil 400 pesos.

Lejos de lograr la consideración por parte del SAT, las toallas sanitarias se encuentran dentro de la lista del Índice Nacional de Precios al Consumidor con una tendencia al alza, con una variación mensual del 3.52 %.[4]

La carencia de recursos económicos para adquirir toallas y tampones, debido a los altos precios o la falta de acceso a productos como toallas o tampones, hacen que se busquen otras alternativas, como algodón, trapos, periódico, etc.; además, la falta de acceso al agua potable las obliga a lavar sus ropas en agua sucia y, por vergüenza de secar las ropas manchadas al aire libre, suelen volvérselas a poner húmedas, prácticas que pueden provocar infecciones y enfermedades vaginales, vulnerándose el derecho a la salud.

“En nuestro país, ninguno de los principales programas sanitarios ha examinado realmente las necesidades de la mujer en relación a la menstruación. Por ello, es un reto de la política pública el abordar los desafíos y las dificultades que las mujeres enfrentan durante su menstruación. Y es una obligación estatal el garantizar que cada niña y mujer tenga la posibilidad de gestionar su menstruación de forma higiénica – donde quiera que esté – en la intimidad, con seguridad y dignidad”.[5]

La Industria Farmacéutica

La industria farmacéutica, encargada de la producción y comercialización de medicamentos, es uno de los sectores económicos más importantes del mundo, cuyas estrategias, a menudo cuestionables, gozan de una gran impunidad, pasando sobre competidores menores y presionando continuamente a los gobiernos. Los precios que fijan son muy elevados, lo que los hacen inaccesibles a una gran parte de la población, mientras que algunos de sus productos dañan la salud de los propios enfermos.

Específicamente en este ámbito de los altos costos de medicamentos para mujeres, productos como el Totelle Continuo, de los laboratorios Pfizer, ha incrementado su precio en un 25 % anual en promedio.

Totelle Continuo es una terapia de reemplazo hormonal (TRH), indicada para el tratamiento de los síntomas de la deficiencia de estrógenos en mujeres postmenopáusicas que aún tienen su útero. Viene en presentación de 28 pastillas, debiendo administrarse 1 grajea al día (un mes) por tiempo indefinido. El precio a finales de 2018 de este producto en el mercado era de entre $ 630.00 (Farmacias San Pablo, Chedraui) y $ 770.00 (Farmacias del Ahorro, Walmart).

Desafortunadamente la fórmula aún no se ha liberado para su comercialización como medicamento genérico en el mercado. Tampoco es un producto dentro del esquema de salud social, por lo que aquellas quienes lo utilicen, deberán pagar entre $ 7,500.00 y $ 9,200.00 pesos anuales. Multiplique usted esto por los años que deba ser administrado.

El costo “rosa” en la Prevención de la Salud

Pero esto no para ahí, una adecuada estrategia de prevención en la salud de la mujer, en la que existen riegos de diferentes tipos de cáncer (mama, endometrio, cuello uterino, etc.), así como otras afecciones que son más comunes en las mujeres, como la osteoporosis, implica una serie de estudios como la densitometría, mamografía, Papanicolaou y colposcopia, entre otros, que deberán practicarse al menos una vez al año.

Es indispensable revertir esta tendencia. Por ello es muy importante que todos, hombres y mujeres por igual, distingamos primero, y señalemos después, las diferencias incongruentes que hacen del llamado “impuesto rosa”, una práctica de discriminación.

Esto es también un llamado a la creatividad de los mercadólogos, quienes, elaborando nuevas estrategias de publicidad, logren beneficiar no solo al segmento femenino de su clientela, sino a su propia industria.

Un caso exitoso en este segmento lo reportó en marzo de 2018 el periódico estadounidense USA Today, en el que destaca como Boxed, una compañía de envío de artículos a granel con sede en la ciudad de Nueva York, decidió trabajar para eliminar el impuesto rosa cobrando la misma cantidad en artículos tanto para hombres como mujeres.

Según el diario, Ashish Prashar, vicepresidente de comunicaciones de Boxed, la compañía incrementó sus ganancias a partir de esta estrategia, ya que llamó poderosamente la atención del consumidor y atrajo más clientes. Incluso la compañía decidió absorber los costos que eso pudiera provocar, porque están convencidos que eso es lo correcto.

¿Qué debemos hacer como consumidores?

Antes que nada, comparar precios, revisar minuciosamente lo que realmente difiere de un producto femenino a uno masculino, como lo puede ser un rastrillo para afeitar.

Por supuesto, expresar nuestra inconformidad entre familiares y amigos, incluso en los mostradores de los almacenes. Difundir la palabra sobre el impuesto rosa podría ser la clave para terminar con él de una vez por todas.

Y, por último, no ser víctima de la mercadotecnia, de la moda, y de las compras de temporada. Tal vez haga falta que una mujer camine de vez en cuando por el pasillo de los productos para hombres, compare precios y, por qué no, elija un rastrillo o un desodorante “para ellos”, de una calidad similar, pero a menor precio.

[1] From Cradle to Cane: The Cost of Being a Female Consumer

A Study of Gender Pricing in New York City. Bill de Blasio, Mayor; Julie Menin, Commissioner

[2] INEGI. Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. En: www.inegi.org.mx (16 de agosto de 2017).

[3] Goodbye, Tampon Tax (at Least for Some), The New York Times. By Maya Salam, nov. 9 2018.

[4] CEFP Boletín: Nota informativa evolución de precios, abril 2018. Gráfica pp. 8

[5] Gaceta del Senado. Jueves 14 de abril de 2016. Gaceta LXIII/1SPO-124/61922

El sueño, el ritmo circadiano y la melatonina

El ser humano es un laboratorio viviente, eres un laboratorio viviente, capaz de anticipar lo cambios ambientales que rigen tu humanidad y, entre ellos, está la adaptación al reloj ambiental, en el cual el sueño, es fundamental.

Ritmos Circadianos y el Sueño

El reloj circadiano del cerebro regula patrones que cotidianamente repetimos, tales como el sueño y la alimentación, entre muchas otras actividades a nivel químico y biológico.

Son esas instrucciones a nivel subconsciente que nuestro cuerpo ha aprendido a adoptar, permitiéndonos, cuando todo está correcto, experimentar la llamada homeostasis que, dicho de una manera menos elegante y científica, se refiere a ese equilibrio imprescindible que tu cuerpo requiere para “sentirse bien”.

Por ello, cuando hablamos de sueño, así como hablamos de nutrición y otros temas, hablamos de ritmos circadianos, que no es otra cosa, que la adaptación evolutiva que a través de millones de años han hecho que tu conducta cotidiana se rija  por un reloj biológico de 24 horas.

¿Cómo influye el ritmo circadiano en el sueño?

Tu reloj interno es el que rige tus horarios y, en condiciones naturales, se basa en el día solar de la tierra, que corresponde a 24 horas.

Existen infinidad de alteraciones del sueño. Desde un típico jet lag, hasta patologías cerebrales.

Normalmente tu reloj biológico te indica que, llegada la noche, hay que dormir. Y el aumento de la melatonina es el causante de esa deliciosa somnolencia que te permite ingresar al estado de sueño.

Es tal su poder,que investigaciones en sujetos invidentes, aun sin ser capaces de “ver” la luz del sol o confirmar su ausencia, se rigen por su horario biológico…

 

 

 

 

 

El condón y sus incovenientes

Hablar de condones es hablar de sexualidad, de pareja y de prevención; pero también de riesgos e incómodas contingencias

El primer inconveniente es su adquisición. No es difícil imaginar la dificultad que significó para las anteriores generaciones solicitar un paquete de condones al farmacéutico, especialmente aquellos cuya anatomía sexual se ubicaba por debajo de la línea media: “¿Y de qué tamaño los desea el señor?”. Seguramente esta fue la principal razón por la que alguna mente creativa llegó a la conclusión de que era mejor tomarlo que pedirlo. El resultado, el nacimiento de los exhibidores en las farmacias, para fortuna de muchos.

A veces las perjudicadas son ellas

El mexicano promedio piensa que su poderío se basa en la longitud de su miembro y la publicidad se ha encargado de difundir el –¿erróneo? – mensaje de “el tamaño sí importa”. Como quiera que sea, los condones se fabrican en diferentes tamaños, y el consumidor siempre se remite a la longitud de producto sin pensar que es más importante el grosor, ya que quien utiliza un condón que le queda flojo se expone a que éste termine extraviado en las entrañas de su pareja, con sus correspondientes e infames consecuencias. Si no lo has hecho, toma nota e incluye este detalle en tu lista personal de tips sexuales.

Otra interesante y divertida variante de los condones es su presentación en diferentes sabores, ampliamente recomendados para el sexo oral, especialmente por la seguridad que ofrece, y añadiendo a la vez un toque muy ameno a la práctica de la sexualidad. Sin embargo, hay sabores que rayan en la exageración y se ha sabido de mujeres que, tras una experiencia no muy grata, han optado incluso por retirar de sus hábitos las paletas heladas de fresa…

Por supuesto existen muchas variantes más, entre las que destacan los condones fluorescentes, con textura, aromáticos y hasta con vibrador. Recordemos que, finalmente, los condones no hacen al amante, el amante hace al condón. Por eso, como decía mi abuelito, más vale chiquito y rinconero, que monumental y chapucero.

Soledad

Por Juan de Dios Concha


A Jacinto siempre le inquietó la posibilidad de quedarse solo. No es que hubiera sufrido algún tipo de abandono en su infancia, todo lo contrario; fue el menor de una numerosa y tradicional familia mexicana, cuya integración se puede comparar con un muégano, ese dulce tradicional formado con muchos trocitos de fritura, pero unidos firmemente por la miel.

Jacinto nació en Xochimilco, al sureste de la Ciudad de México. Sus padres llegaron a estos terrenos poco después de la Revolución Mexicana, cuando el gobierno repartió terrenos para limpiar conciencias.

Fue el último de cinco varones. Desde muy niño, Jacinto y sus hermanos navegaban cada mañana a través de los canales de las chinampas, recolectando productos que cosechaba la familia, para después llevarlos al mercado de Xochimilco, donde también tenían un puesto.

Jacinto siempre se esforzó por ganarse la simpatía de amigos y vecinos; de marchantes en el negocio y, por supuesto, de los fieles más devotos de la parroquia, a quienes cada domingo veía desde el altar enfundado en su traje de monaguillo. Alguien tan popular, jamás podría estar solo.

Al llegar a sus dieciocho, Jacinto conoció a una esbelta muchacha de piel canela y hermosas trenzas perfectamente entretejidas. Su nombre, irónicamente, era Soledad. Pero Jacinto no pensó en eso, quedó admirado de esa chiquilla de grandes ojos y perfectos dientes que le sonrió el día que se conocieron por pura casualidad cuando entregaba una carga de verdura en el mesón de la plazuela. A partir de ese momento no pensó más en la otra soledad.

Dos años después la pareja contrajo nupcias. Para entonces Jacinto ya había edificado, sobre la parcela que sus padres le habían dotado, un cuarto de buen tamaño con todo lo necesario.

Jacinto era feliz. Prácticamente tenía todo lo que anhelaba y el primer día que habitaron su nidito de amor, él la vacilaba pícaramente, dándole a entender que ahí nunca entraría la soledad

– ¿Soledad? ¿cuál? –le decía al oído- ¡Nomás usté y yo! ¡Ah! –corrigió- Y los que están por venir ¿Verdá mi Chole? -Y Chole, ruborizada, sólo sonreía.

El tiempo pasó. Sus hermanos mayores empezaron a mudarse unos, y a fallecer otros; sus padres se hacían más viejos, y mientras el cuarto se convertía en una casa en forma, en su patio corrían tres inquietos mocosos: Pedro, Moisés y Natalia, los luceros de Soledad y Jacinto.

Pero la vida es muy canija. A la primera provocación, cuando apenas rondaban los veinte años, ambos varones ahuecaron el ala y se fueron de mojados. Ese día Jacinto sintió el primer golpe de soledad. Y lloró toda la noche. Pero Jacinto tenía un consuelo, dos en realidad, Chole y Nati, y se dedicó a ellas, como ellas a él.

Años después Nati conoció a un buen hombre de quien se enamoró. Pasados los meses, el pretendiente recibió una atractiva oferta de trabajo en provincia. Pidió entonces la mano de Nati y cuando sus padres apenas daban cuenta, la pequeña Nati ya estaba casada y emigrando al sureste del país.

Soledad sentía la partida de su Nati, pero madre e hija siempre son buenas amigas y confidentes. Por eso las buenas madres las recuerdan con una sonrisa antes que con una lágrima. Para Jacinto no fue igual. Aunque sólo tuvo amor, ternura y admiración hacia su Nati, cuando partió, mil palabras quedaron ahogadas en su garganta. Y de nueva cuenta, esa condenada sensación de soledad.

-Mi Chole, ora sí nos estamos quedando solitos…

-Qué solitos ni qué ocho cuartos. Solos, cuando no tengamos a quien decírselo…

Una mañana de invierno Soledad salió al mercado. Como a las dos horas, unos patrulleros llamaron a la puerta para notificarle a Jacinto que su esposa había fallecido, atropellada por un camión de redilas que se había pasado el alto. Así inició el verdadero calvario de Jacinto.

Seis meses después de la muerte de Soledad, Jacinto seguía desconsolado. Permanecía durante horas apoltronado en su sillón, dizque oyendo la radio, porque en realidad sólo escuchaba sus propios recuerdos.

Jacinto se convertía en un ermitaño. La depresión iba en aumento y poco a poco alimentaba la idea de morir. Lo único que tenía era esa endemoniada soledad que siempre trató de ahuyentar y que ahora lo perseguía. La única solución era irse al más allá con su Chole, pensaba él.

Una noche sintió un agudo dolor en el pecho. Empezó a desvanecerse hasta caer en el suelo en la pequeña salita de estar. El dolor era insoportable, y de un instante para otro, así como llegó, éste desapareció por completo.

Pasaron varios minutos. Jacinto intentó incorporarse, pero no pudo. Su cuerpo no le obedecía. Recordó una película en la que un personaje sufría de catalepsia y era enterrado vivo.

-No, Dios mío, no permitas eso…- rogaba Jacinto en sus adentros.

Su desesperación era una montaña rusa de emociones. El terror lo inundaba. Un rato después lograba calmarse. Así pasó toda la noche, con frecuentes intentos de moverse y suplicando a Dios que eso terminara.

Pasaron los días, tres, quizá cuatro; ya había perdido la cuenta. Entonces escuchó que tocaban a la puerta insistentemente. Rezaba porque entraran. Intentó gritar y moverse inútilmente una vez más. Abrieron la puerta. Era Luis, un sobrino político que, por alguna razón, decidió entrar para ver si el viejo estaba bien. Se colocó en cuclillas al lado de su tío. Jacinto rogaba porque lo tocara, que lo moviera, que lo despertara de ese infierno… pero eso no sucedió.

Luis tomó su celular y marcó: -¿Nati? Soy Luis, estoy en casa de tu padre. Nati… lo siento mucho, tu papi falleció.

En ese momento Jacinto comprendió que no existía un bendito más allá. Que la religión era sólo una argucia del hombre para mantener un orden. Que el mundo de los muertos es el que cada uno construye y que es, en realidad, el eterno mundo de la soledad.

Osorio Chong y su divina petición de Fe

El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, solicita ‘tener fé en la PGR’

Por Juan de Dios Concha

Esto sucedió en una sesión acerca de la pobre participación de los fiscales de la PGR que quedaron en ridículo tras la primera audiencia de Javier Duarte en México, realizada el lunes 17 de julio pasado.

Y aunque el error puede concebirse como una falla de juicio del propio Chong, sobre lo que debe esperar la ciudadanía de las instituciones, el gazapo más bien se asienta en la pobre capacidad de expresión y de conocimiento del lenguaje de un ministro que gusta de las arengas, la disertación e incluso el panegírico, pero que exhibe su ignorancia ante una más de las innumerables confusiones que existen entre palabras que se parecen, pero que no son iguales: fe y confianza.

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Islas Canarias. En honor a los perros, no a las aves

Las Canarias es un archipiélago del océano Atlántico que conforma una comunidad autónoma española, con estatus de nacionalidad histórica. Es uno de los principales sitios turísticos de aquel país. Pero ¿por qué lleva ese nombre?

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Linchar

Según el Diccionario de la Real Academia Española, la palabra “linchar“, es ejecutar sin proceso y tumultuariamente a un sospechoso o un reo.
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Realidades en “La Ley y el Orden: Unidad de Víctimas Especiales”.

svuDurante más de 15 años, La Ley y orden: Unidad de Víctimas Especiales ha cautivado a las audiencias de televisión con dramáticas historias de crímenes sexuales, tomadas básicamente de algunos titulares. Así, mientras la mayoría de los episodios se basan libremente y de forma muy vaga sobre crímenes de la vida real, la historia de la producción de SVU y de su elenco nos ofrece también detalles interesantes -y 100 por ciento verídicos-, por sí mismos. Estas son sus historias.

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LA CATRINA

catrinCatrín es una palabra que define lo ostentoso, elegante, adornado con mucho lujo; y su referencia más añeja proviene del porfiriato, con aquellos emperifollados y elegantes hombres  que paseaban por las calles de la Ciudad de México con su traje oscuro a rayas, bombín, levita y en muchas ocasiones bastón. Esos eran los “catrines”, una voz popular que también adoptó una de las figuras más icónicas de la cultura mexicana: La Catrina.

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EL PERRO DE LAS DOS TORTAS

En nuestro país es muy común escuchar como advertencia: “te vas a quedar como el perro de las dos tortas”, haciendo referencia a que por querer abarcar dos o más cosas al mismo tiempo, o por no decidirse entre dos posibilidades, al final nos quedaremos sin ninguna.

Su origen se remonta a mucho más que a una anécdota: a las fábulas del griego Esopo, que vivió en el siglo VI a. C. A Esopo se atribuye una famosa fábula, El perro y el reflejo en el río, que dice así:

Iba un perro al lado de un río llevando en su hocico un sabroso pedazo de carne. Vio su propio reflejo en el agua del río y creyó que aquel reflejo era en realidad otro perro que llevaba un trozo de carne mayor que el suyo.
Y deseando adueñarse del pedazo ajeno, soltó el suyo para arrebatar el trozo a su supuesto compadre.
Pero el resultado fue que se quedó sin el propio y sin el ajeno: éste porque no existía, sólo era un reflejo, y el otro, el verdadero, porque se lo llevó la corriente. 

Moraleja: Nunca codicies el bien ajeno, pues puedes perder lo que ya has adquirido con tu esfuerzo.

En este sentido sería un equivalente al refrán “quien mucho abarca, poco aprieta”.

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