Osorio Chong y su divina petición de Fe

El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, solicita ‘tener fé en la PGR’

Por Juan de Dios Concha

Esto sucedió en una sesión acerca de la pobre participación de los fiscales de la PGR que quedaron en ridículo tras la primera audiencia de Javier Duarte en México, realizada el lunes 17 de julio pasado.

Y aunque el error puede concebirse como una falla de juicio del propio Chong, sobre lo que debe esperar la ciudadanía de las instituciones, el gazapo más bien se asienta en la pobre capacidad de expresión y de conocimiento del lenguaje de un ministro que gusta de las arengas, la disertación e incluso el panegírico, pero que exhibe su ignorancia ante una más de las innumerables confusiones que existen entre palabras que se parecen, pero que no son iguales: fe y confianza.

Cuando hablamos de fe hacemos alusión a un concepto generalmente religioso; fe en la doctrina y fe en los representantes de ésta. Y aunque podríamos hacer una analogía entre la iglesia y sus representantes; y la institución y sus delegados, es claro que en la primera existen siglos de creencia y fe ciega que no puede demostrarse y donde sus creyentes lo creen simple y sencillamente porque tienen fe .

Sin embargo, en el caso específico de las acciones de la PGR, es imposible pensar en una dignificación a ojos cerrados, y mucho menos en una creencia de acción sin una clara demostración de resultados.

En el fondo, la fe surge de manera visceral, inexperta e incondicional. Si una sensación de este tipo alcanzara para justificar el creer que una idea realmente sea verdadera, entonces así podría justificarse el creer cualquier otra cosa.

Por otro lado, la confianza es más utilizada en el contexto de las relaciones personales. Es la sensación de seguridad que tenemos de éstas y está justificada por la fiabilidad de los procesos que la han generado, por sus antecedentes, por su historia. Determinaciones basadas en hechos observados que nos permiten depositar, ahora sí, la confianza.

La fe es más fuerte y duradera que la confianza, y no está disponible para cualquier asunto. En cambio, la confianza se pierde fácilmente. Tener confianza significa estar seguro de la integridad y valor de alguien, mientras que tener fe es la creencia en alguien o algo aunque no haya motivos o evidencias de su existencia o realidad. ¿Será por eso que el señor secretario clama por fe y no confianza?

La confianza en las instituciones dependerá sin duda de qué tanto sus representantes y subalternos la alimenten y la acrediten.

Señor Osorio Chong: Los ciudadanos queremos tener confianza en las instituciones, porque para tener fe, ya tenemos nuestros fetiches y deidades.